Cuando apareció en la base de las escalinatas del Museo Metropolitano de Nueva York, a nadie le llamó la atención su vestido principesco celeste claro, que hasta fue comparado con el de Cenicienta. El “wow” llegó cuando se bajaron las luces ya adentro de la famosa institución. El vestido de la actriz Claire Danes, diseñado por Zac Posen, literalmente se iluminó. Para lograr ese efecto el diseñador entretejió fibra óptica y organza. Así cumplió a rajatabla el “dress code” de la noche: la moda en la era de la tecnología.
La gala del MET es el evento anual más relevante de Nueva York y sólo se la compara con la alfombra roja de los premios Oscar, tanto por su influencia en las tendencias como por la exclusividad de sus invitados, que van desde políticos, deportistas y hasta artistas.
En la corta lista que respetó la temática de la invitación, se incluyó Beyoncé con un vestido de látex color rosa, con flores estampadas y perlas, que marcaba todas las curvas de la cantante con ese material poco (o casi nada) usado en pasarelas y fiestas; Zayn Malik, con una especie de brazo biónico, y su pareja, la modelo Gigi Hadid, que lució un diseño con detalles metálicos pero nada futuristas de Tommy Hilfiger; y Karolina Kurkova, con un vestido firmado por Marchesa, desarrollado en colaboración con IBM, un sistema de luces LED -con batería incorporada- que reaccionaban cromáticamente a las emociones. Hasta ahí llegó la tecnología, con excepción de algunos detalles de vestidos con cortes de láser o remachados (como el Versace de Kate Hudson). El resto no quiso apostar por diseños osados, y eligió tonos y accesorios metálicos, o lentejuelas, para simular un futuro cercano. De color plata fueron Kim Kardashian, ataviada con un diseño de Balmain, y su marido Kanie West, que usó lentes de contacto color celeste; Kylie Jenner; Naomi Watts; Cindy Crawford; Taylor Swift; y Alessandra Ambrosio, con un vestido tejido al crochet y cinturón metálico.
Las pop stars merecen un párrafo aparte. Madonna mostró todo con sus transparencias; a Rita Ora le costó demasiado subir las escaleras con su vestido repleto de plumas metálicas de Vera Wang; y Lady Gaga, siempre generando asombro con sus looks, usó un body metalizado gris y una torera futurista de Versace, más sus altísimos y usuales tacones.
Fuera de todo show, se marcaron varias tendencias: labios ultra oscuros, borcegos con vestidos de fiesta y colas de caballo con todo el pelo hacia atrás.
Unos días después de esta monumental apertura, el Museo abrirá mañana las puertas a su exposición de moda anual, centrada en esta edición en la confección en tiempos tecnológicos.